Todas las mañanas, cuando me levanto…

Os voy a contar una historia de fatalidad inofensiva.
 
Este último fin de semana que estuvimos en Málaga, mi madre me ha insuflado ondas de autoconsciencia anatómica, en síntesis, todo en ella me ha dicho: – Adelgaza.
 
Como adelgazar no es cosa de dos días, he intentado ponerme mona en general, porque así, con una voluntad toda orientada hacia el mismo lugar, es más fácil no pasarse el día centrado en lo que NO debes hacer, y sí en lo que quieres conseguir.
 
Total, que anoche me alisé el pelo, y hoy he estrenado un vestido muy mono fruto de una de las ondas matriarcales. Pensaba ir andando media horita y coger el metro, pero… se me ha roto un zapato en el camino. Así que me he sentado a esperar el bus. No ha tardado tanto como esperaba, pero venía casi lleno, así que me he tenido que sentar al fondo, en esos sillones más altos de lo normal. Y, como llevaba unas revistas de Gon, me he puesto a leer en la postura que encontraba más cómoda, con las piernas cruzadas y ligeramente tumbada hacia un lado, vaya, como si fuera sola en el bus.
 
Cuando faltaban tres paradas para la del curro, por el rabillo del ojo me he dado cuenta de que a lo lejos (esta vez no me olvidé las gafas), un señor mayor de pelo blanco me miraba fíjamente. Recreando la perspectiva que debía tener creo que, si bien no vería casi nada, sí podría imaginarse mucho. Generalmente lo que cada cual imagine me da un poco lo mismo, pero, oye, hoy no me apetecía, así que, como el bus estaba ya medio vacío, he ido a sentarme a otro sitio, y al pasar junto al "viejo", me ha soltado, con ese tono de voz pegajoso y que casi huele mal, un: "¡niñaaaaaaa, que güena que’stas!" de lo más prototípico.
 
Esas cosas no me pasaban desde los 20 años o así, por lo que he tenido sentimientos encontrados del tipo "nostalgia de lo oscuro". ¿Es posible añorar incluso aquello del pasado que no te gustaba? ¿será porque en nuestros recuerdos todo está enlazado y rememorar lo bueno sin lo malo es más difícil -y quizás menos sano- que tomar el todo e incorporarlo a uno?
 
Inmediatamente se me ocurrió decirle al señor: "mire, le disculpo por su evidente demencia senil y una falta de educación amasada con los años que poco remedio tiene ya", pero no me salía a cuenta el gasto de saliva y la llamada de atención. Suficiente molestia le ha causado el cambio de sitio, porque no ha podido encontrar ángulo para poder ver lo que quisiera ver.
 
Pues eso, que buenos días.
Advertisement
Esta entrada fue publicada en Anécdotas vacuas. Guarda el enlace permanente.

Una Respuesta a Todas las mañanas, cuando me levanto…

  1. Paz dijo:

    Jeje, hola Noe. Pienso que sí, es posible añorar hasta lo que no te gustaba.Tienes el blog que me hubiera gustado tener. Encantada de leerte.

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s